miércoles, 2 de abril de 2014

ÁRBOLES DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA (1): EL FRESNO DE SANTA MARINA, UN ALEGATO PARA SU CONSERVACIÓN

Aunque en la publicación “Árboles y Arboledas Singulares de la Provincia de Córdoba” (Tamajón Gómez & Reyes López, 2002) editada por la Diputación Provincial, no aparece ninguna ficha dedicada a este árbol (correspondiente a la especie Fraxinus excelsior) ni tampoco ninguna referencia expresa en el texto introductorio, el fresno que encontramos en la confluencia de la Calle Moriscos con un lateral de la Iglesia de Santa Marina es uno de los 123 árboles incluidos en el Inventario de Árboles y Arboledas Singulares, proyecto encargado por la citada administración en el que tuve el placer de trabajar a principios del presente siglo junto a Joaquín Reyes López, bajo la dirección técnica de Francisco J. Sánchez Polaina. En la página 35 de la citada publicación encontramos no obstante una fotografía de este ejemplar (Fig. 1) en el apartado relativo al catálogo de especies con representantes incluidos en el inventario.

Fig. 1. Fotografía del Fresno de Santa Marina incluida en el libro "Árboles y arboledas singulares de la provincia de Córdoba", tomada en el año 2001 (Autor: Rafael Tamajón Gómez).

Antes de la elaboración del inventario y de la publicación del correspondiente libro, las únicas referencias escritas acerca de la existencia de este árbol, incluida una foto del mismo (Fig. 2), las encontramos en las página 72-73 de un libro aparecido a principios de los años ochenta del pasado siglo y que ya puede considerarse como todo un clásico y obra de referencia acerca del patrimonio arbóreo de la ciudad de Córdoba. Nos referimos a “Los Árboles de Córdoba” (De César & Salinas, 1984). Yo conocí esta publicación durante mi periodo formativo en la universidad y por eso tenía claro desde el principio que sería una herramienta muy valiosa como punto de partida para el inventario de árboles singulares en el ámbito urbano de la capital cordobesa. De hecho en el libro “Árboles y Arboledas Singulares de la Provincia de Córdoba” se hace mención expresa a varios individuos arbóreos desaparecidos correspondientes a otras especies, de los que sólo nos quedan las fotos del libro de Manuel de César y Lola Salinas como testimonio de su existencia pasada (este es el caso de una tuya oriental que existía en el Patio de los Naranjos, en la Mezquita –pág. 148-, o el de un olmo junto a la Comisaría de Policía de Campo Madre de Dios –pág. 112). Al parecer este es el triste futuro que le depara al fresno de la Iglesia de Santa Marina.

Fig. 2. Fotografía del Fresno de Santa Marina incluida en el libro "Los Árboles de Córdoba" (edición de 1984).


No es un fresno cualquiera el de la Iglesia de Santa Marina. Estamos hablando del ejemplar más viejo y de mayores dimensiones (perímetro) de tronco (a él se refieren los autores del libro “Los Árboles de Córdoba” como “singularísimo”, en la ficha dedicada a los fresnos, pág. 73). Comparando la foto de la página 72 del citado libro y la imagen actual –con un lapsus de tiempo de unos 30 años- se puede constatar que ya a principios de la década de los ochenta del pasado siglo el árbol en cuestión tenía un porte más o menos similar. Con este dato y teniendo en cuenta que en condiciones óptimas a los 75-80 años suelen alcanzar su máximo crecimiento y luego éste se ralentiza y detiene (aquí el clima y el emplazamiento es limitante, ya que no se localiza junto a ningún cauce ni área de encharcamiento temporal, con lo que es previsible un crecimiento más lento) podría aventurarse que probablemente se trate de un árbol centenario. Por otro lado, se trata de una especie de fresno que hasta hace poco tiempo era bastante escasa y poco frecuente (como puede comprobarse consultando el texto de la ficha antes mencionada). Circunstancia que no debe extrañarnos ya que no hay que olvidar que su área de distribución original en la Península Ibérica se restringe al norte peninsular: Galicia, la cordillera cantábrica y Pirineos), si bien en la actualidad parece haberse extendido su uso como ornamental en algunas zonas, plantado en combinación con la otra especie de fresno de la Península Ibérica, junto con la especie propia de nuestras latitudes, el fresno de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia). Más me sorprendió en una ocasión el hecho de encontrarme hace unos cuantos años un grupo de esta especie de fresno de óptimo eurosiberiano plantada en una zona tan mediterránea como las antiguas canteras de Asland de la “Carrera del Caballo”, coincidiendo con las obras del desdoblamiento y nuevo trazado de la carretera del Muriano (N-432). Se ve que el encharcamiento temporal del terreno les permite malvivir en un ambiente claramente subóptimo (los almezos plantados junto a los fresnos parecen estar corriendo mejor suerte, lástima que emplearan un marco de plantación tan regular).



Es innegable que este ejemplar de fresno no presenta en la actualidad un estado de salud excesivamente bueno y que las podredumbres del tronco son más que evidentes. Tampoco presenta la vitalidad que antaño pero no creo (es mi opinión personal) que esté justificada su tala. Quizás podría ser conveniente podarle el ápice del tronco, que está seco, y estudiar la posibilidad de llevar a cabo algún tratamiento fitosanitario o actuación que frene su acelerado deterioro. En cualquier caso, antes de que le llegue su final, este árbol, testigo mudo de la historia reciente del Barrio de Santa Marina, se merece algo más que pasar a engrosar la lista de árboles desaparecidos a manos de la especie humana. Al menos deberíamos ir ya pensando en cultivar a su sucesor. Lo ideal sería hacerlo a partir de esquejes, de este modo estaríamos plantando un clon con características idénticas al actual. O en su defecto obtener plantones a partir de sus semillas, evitando recurrir a plantas de otra procedencia geográfica. Mientras tanto, y sea cual sea el desenlace, cuando pasemos junto a él aún estamos a tiempo de darle un abrazo en señal de respeto y admiración. Si pasamos de largo sin reparar en él, ni siquiera contemplando sus flores u hojas, de algún modo ya lo habremos matado con nuestra indiferencia. Y esto es algo que no se merece esta especie de árbol, sagrado entre los vascos, helenos, romanos y muchos otros pueblos, que en Cantabria aparece frecuentemente plantado junto a iglesias y ermitas y que en la Sierra de Aralar (Navarra) cuenta la tradición que se planta junto a las casas de campo porque alejan los rayos (Abella, 2000). Y como no podía ser menos, cuenta la mitología germánica que precisamente un fresno (el llamado Yggdrassil) es considerado el árbol del mundo que contiene en sí todas las fuerzas del universo; sus tres ramas sostienen el cielo y sus frutos son las estrellas.

(Rafael Tamajón Gómez, en Córdoba, el miércoles 2 de abril de 2014 a las 4:00 A.M).



Referencias citadas:

Abella, I. (2000). La magia de los árboles. Simbolismo. Mitos y tradiciones. Tradición y cuidados. Ed. RBA.
De César, M. & Salinas, D. (1984). Los árboles de Córdoba. Ed. Delegación Municipal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Córdoba.
Tamajón Gómez, R. & Reyes López, J. (2002). Árboles y Arboledas Singulares de la Provincia de Córdoba. Estudios de Medio Ambiente Provincial (4). Ed. Departamento de Medio Ambiente y Protección Civil de la Diputación Provincial de Córdoba.






domingo, 30 de marzo de 2014

CATÁLOGO PROVISIONAL DE LA FLORA VASCULAR DEL DISTRITO DE LEVANTE (CÓRDOBA CAPITAL)


En este blog ya adelanté en una entrada del año anterior (2013) que empecé un estudio fenológico de la flora urbana herbácea de carácter espontáneo o silvestre existente en el distrito de Levante (fig. 1), como punto de partida para la elaboración del catálogo de la flora vascular ruderal (incluyendo también la rupícola de clara influencia ruderal, propia de muros, fachadas de edificios y tejados), arvense y viaria de la totalidad del núcleo urbano de la ciudad de Córdoba. 

Fig. 1. Localización del distrito de Levante en el marco de la ciudad de Córdoba.

Aunque sólo llegué a publicar tres entradas acerca del tema, con información sobre las especies florecidas en los meses de enero y febrero (mi intención era haberlo hecho para todos los meses), lo cierto es que aquello que empezó como entretenimiento y distracción en un contexto de curiosidad por conocer la biodiversidad urbana cordobesa he podido concluirlo con éxito. De hecho el pasado 14 de marzo se produjo la culminación de esta actividad con la presentación de los resultados preliminares del estudio en una charla divulgativa que tuvo lugar en el Real Jardín Botánico de Córdoba. El objeto de esta entrada es ofrecer un resumen de los principales resultados y conclusiones derivados del mismo.

Fig. 2. Cartel anunciador de la charla sobre la flora urbana de la ciudad de Córdoba.

Objetivos.

Además de la elaboración del catálogo florístico y del correspondiente estudio fenológico de las especies catalogadas, el estudio contempló entre sus objetivos: a) la obtención de un catálogo fotográfico de las especies registradas y de los hábitats representados; b) análisis del espectro corológico y de la incidencia de la flora alóctona invasora; c) diagnóstico de la problemática de conservación de la flora ruderal y arvense; d) identificación de los puntos o áreas de interés florístico local (tomando como criterio la presencia de especies o comunidades singulares, raras o poco frecuentes en el territorio estudiado).

Fig. 3. Hábitats para la flora urbana representados en el distrito de Levante.

Espectro taxonómico.

Para la obtención del catálogo provisional de flora del distrito de Levante, además de las especies herbáceas registradas durante el estudio fenológico de floración llevado a cabo a lo largo de todo el año 2013, se han incorporado al listado todas las especies leñosas observadas en dicho ámbito territorial, así como varias especies herbáceas detectadas entre el 1 de enero y el 28 de febrero del presente año (2014). De este modo, se han catalogado provisionalmente 158 especies de flora vascular no cultivada (silvestres, asilvestradas o naturalizadas), pertenecientes a 117 géneros y a 41 familias. Esta cifra supone el 13% de la flora del municipio de Córdoba, considerando la cifra de aproximadamente 1.200 especies catalogadas (Javier López Tirado, comunicación personal) y el 17% de la flora ruderal y arvense de la provincia, compuesta por 941 especies (Pujadas, 1986). En el momento de redactar la presente entrada el catálogo florístico se ha ampliado con dos especies más y por tanto la cifra actual asciende a 160 especies.

Algo más de la mitad de las especies (85) se corresponden con sólo 6 familias (en orden de mayor a menor riqueza en especies): Poáceas (23), Asteráceas (22), Fabáceas (13), Brasicáceas (10), Escrofulariáceas (10) y Cariofiláceas (7). (Fig. 4)

Fig. 4. Número de especies de las familias mejor representadas en el catálogo.




Fig. 5. Importancia relativa de las familias en cuanto al número de especies representadas.

Las familias representadas por un mayor número de especies en el catálogo son las Poáceas (Gramíneas) y las Asteráceas (Compuestas), equivalente en porcentaje al 15 y al 14 % de la flora catalogada, respectivamente (fig. 5). El resto de las especies (73) se reparte entre 35 familias, que aglutinan el 46% de la flora catalogada.

Entre las especies comunes y muy comunes encontramos las siguientes: ortiga (Urtica urens), hierba cana (Senecio vulgaris), cerraja (Sonchus oleraceus), relojitos o alfilerillos de pastor (Erodium spp.), mercurial (Mercurialis annua subsp. ambigua), bledos o amarantos (Amaranthus spp.), cenizos (Chenopodium spp.), Aster squamatus, Conyza canadensis, bolsa de pastor (Capsella rubella), jaramagos (Diplotaxis spp.), mostaza blanca (Sinapis alba), Coronopus didymus, Poa infirma, verónicas o pamplinas (Veronica spp.), botón de oro (Ranunculus muricatus), tréboles (Trifolium spp.), carretones (Medicago spp.), malvas (Malva spp., Lavatera cretica), cardos (Carduus spp.), Polycarpon tetraphyllum, lechetreznilla (Euphorbia peplus), palomilla o fumaria blanca (Fumaria capreolata), amor del hortelano (Galium aparine), alsine o pamplina (Stellaria media), matacandil (Sisymbrium irio), mijo o triguera (Piptatherum miliaceum), verruguera (Heliotropium europaeum) y diente de león (Taraxacum officinale).

Fig. 6. Algunos ejemplos de especies ruderales frecuentes.
En el otro extremo, se pueden considerar especies raras, poco frecuentes o muy localizadas y escasas, las siguientes: gamoncillo (Asphodelus fistulosus), Mucizonia hispida, Saxifraga tridactylites, trébol de olor (Melilotus elegans), gallocresta (Bartsia trixago), algarabía (Parentucellia viscosa), Veronica peregrina subsp. peregrina, té de Europa (Veronica hederifolia), lino (Linum bienne), manzanilla (Matricaria chamomilla), colza (Brassica napus), Filago pyramidata,  Juncus bufonius, y el helecho Cheilanthes acrosticha, entre otras.

Fig. 7. Algunos ejemplos de especies poco frecuentes o raras.
Espectro corológico.

En el espectro corológico agrupado (fig. 8) se observa que las dos categorías corológicas (relativas al área de distribución de cada una de las especies catalogadas) mejor representadas en la flora urbana del distrito de Levante en cuanto a número de especies, son los elementos de área amplia (cosmopolitas, subcosmopolitas y holárticos) y mediterráneos en sentido amplio (especies con distribución que además de la región mediterránea incluyen alguna otra región adyacente, como la macaronésica, la saharo-síndica y la irano-turaniana). 

Fig. 8. Espectro corológico agrupado (nº de especies por categoría corológica agrupada)
Tras llevar a cabo una agrupación aún mayor de las categorías corológicas, destaca la importancia relativa de las especies de amplia distribución (cosmopolitas, subcosmopolitas, holárticas y europeo-asiáticas) con un 43% (fig. 9), al igual que las mediterráneas en sentido amplio (eumediterráneas y mediterráneas s.l.).

Fig. 9. Importancia relativa (%) de las categorías corológicas agrupadas y resumidas.
Las especies de área restringida (elementos ibero-magrebíes y endemismos ibéricos) son muy minoritarias, con un 3% (fig. 9): Carduus bourgaeanus subsp. bourgaenaus, Pulicaria paludosa, Mucizonia hispida y Diplotaxis catholica (fig. 10). El único endemismo ibérico representado es una especie de jaramago (Diplotaxis virgata), que está relativamente extendido en el ámbito urbano (fig. 11).

Fig. 10. Especies del elemento corológico ibero-magrebí.
Fig. 11. Aspecto de la única especie de endemismo ibérico representada en el catálogo.

Las especies alóctonas representan el 11% (fig. 9), de diversa procedencia geográfica. Entre este elemento alóctono hay que destacar la existencia de dos especies consideradas invasoras en la legislación ambiental de ámbito nacional (figuras 12 y 13). Por un lado, un árbol, el ailanto (Ailanthus altissima), de procedencia asiática, y por otro una hierba perenne estolonífera con hojas semejantes a las de los tréboles (Oxalis pes-caprae), de procedencia sudafricana.

Fig. 12. Imágenes de ailantos (Ailanthus altissima) en un solar. En estos hábitats pueden llegar a ser muy abundantes.
Fig. 13. Imágenes de Oxalis pes-caprae en un solar (en una de las fotos aparece en combinación con el ailanto).

Espectro de tipos biológicos.

Considerando las diferentes tipologías de formas vitales o tipos biológicos del sistema de clasificación de Raunkier, en el catálogo florístico del distrito de Levante destaca la predominancia de los terófitos o plantas anuales, con 120 especies (un 76%).

Fig. 14. Espectro de biotipos, tipos biológicos o formas vitales (nº de especies por categoría).
Los fanerófitos representados se corresponden en su mayoría con especies de árboles naturalizados o asilvestrados a partir de las poblaciones cultivadas, como es el caso del ailanto (A. altissima), el olmo de Siberia (Ulmus pumila) y la morera papelera (Broussonetia papyrifera), entre otras especies. Entre las especies autóctonas de árboles destacan dos, el almez (Celtis australis), con ejemplares asilvestrados en varios setos de la zona de Los Apóstoles, en el barrio de Sagunto, y el álamo blanco (Populus alba), representado por un único ejemplar de pequeño porte localizado en el solar de la antigua prisión provincial, en el barrio de Fátima.

miércoles, 1 de enero de 2014

2013: UNA ODISEA DE LA TIERRA (III)

Otro interés renovado es el de la ornitología. En esto ha tenido mucho que ver mi asistencia a las “I Jornadas sobre Patrimonio Natural y Biodiversidad de Sierra Morena”, organizadas por Iberus Birding & Nature, y promovidas por ADIT Sierra Morena. La empresa organizadora resulta que era la empresa consultora de un colega, Francisco Martín Barranco, antiguo conocido de mi asistencia a varias jornadas ornitológicas y con el que perdí el contacto en todo el tiempo en que estuve desconectado de la ornitología. Allí tuve el placer de reencontrarme con otros colegas ornitólogos amigos y conocidos, caso de Arturo Menor y Alfonso Godino, y de conocer personalmente a otros como a Rafa Porrino, encargado del proyecto de diseño de rutas ornitológicas en Sierra Morena en el marco de las actividades de promoción turística llevadas a cabo por ADIT Sierra Morena. Un tío muy majo y competente. En las jornadas adelanta que el día 21 de diciembre habrá una ruta ornitológica en el sector cordobés de Sierra Morena, en concreto en el Valle del Guadalmellato, actividad a la que me apunté y de la que disfruté enormemente (observamos cigüeña negra, águila real, águila imperial, águila perdicera y calamón, como especies destacadas). Estas experiencias consolidan mi acercamiento ornitológico, unidas a la redacción de las notas breves sobre ardeidos que, como he comentado más arriba, estoy preparando para publicar en el presente año 2014.

A raíz también de las citadas jornadas tuve la oportunidad de conocer a Juan Ramón Fernández Cardenete, herpetólogo. A finales del pasado 2013, aprovechando un día lluvioso y de temperaturas moderadas, hice mi primera salida herpetológica a buscar y fotografiar anfibios por la Sierra de Córdoba, junto a dos colegas de SEO-Córdoba. Esta excursión nocturna se saldó con un exitoso resultado, pudiendo disfrutar de la presencia de salamandras, tritones pigmeos, sapos corredores y comunes, ranas comunes y de la escucha de sapos parteros. Previamente en una de las rutas de senderismo por la Sierra de Córdoba descubrí la presencia de varias larvas de salamandra en el pilar de la Fuente de San Cristóbal. La última observación de anfibios del año 2013 la hice el día 30 y también observé larvas en una alcubilla, la denominada “Fuente de la Marquesa”, en los alrededores de la localidad de Santa María de Trassierra. Quién sabe, quizás este año me una al programa SARE (Seguimiento de Anfibios y Reptiles de España), no descarto dicha posibilidad.

A principios de año y como quién no quiere la cosa inicié un proyecto personal de botánica urbana. Consistía en la elaboración de un catálogo de la flora silvestre urbana del Distrito Levante, donde yo vivo, incluyendo la información fenológica del periodo de floración de cada especie así como un reportaje fotográfico de las mismas. Cuando lo empecé no imaginé que podría llevarlo a buen puerto porque ya me conozco y desgraciadamente a veces he emprendido proyectos que se han quedado a medio camino. No ha sido este el caso y puedo adelantar que, a falta de analizar detenidamente los resultados, tengo datos fenológicos de unas 150 especies herbáceas de flora urbana. Este mismo proyecto lo he hecho extensivo al tramo del Arroyo Pedroches adyacente al barrio de Fátima. 

Por otro lado, a iniciativa de Florent Prunier, de la asociación “El Bosque Animado” se me propuso este verano la posibilidad de monitorizar un taller de identificación de plantas para el trimestre del pasado otoño (octubre-diciembre). Previamente, en los meses de mayo-junio estuvimos con un grupo de interesados llevando a cabo una experiencia piloto de dicho taller. A pesar de tratarse de una actividad nueva para mí debo reconocer que, aunque ha conllevado bastante trabajo extra fuera del horario establecido (2 horas por semana, 20 horas en total), me ha supuesto una gran satisfacción personal y estoy encantado con la idea de retomar el taller en cualquier centro cívico en el que se proponga. Pase lo que pase me he comprometido a guiar una salida botánica mensual dentro del programa de actividades de la asociación “El Bosque Animado”, y estoy igualmente muy ilusionado con la idea de este tipo de actividad y por supuesto agradecido a Florent por la confianza depositada. Por otro lado, este año he podido conocer a un gran botánico cordobés, Javier López Tirado, y hacer varias salidas al campo con él. Estoy seguro que gracias a futuras colaboraciones podremos contribuir en gran medida al conocimiento y difusión del patrimonio vegetal de la provincia de Córdoba.

A raíz de participar en un mercado de trueque de libros llegó a mis manos a finales del verano un cuaderno con 11 rutas de senderismo en el término municipal de Córdoba. Desde siempre el senderismo ha sido una actividad que me ha encantado. El caso es que empecé a realizar varias caminatas importantes durante el verano para el seguimiento de libélulas que he llevado a cabo. Pero me planteé que me apetecía realizar todas las rutas que allí venían descritas y en el otoño pasado he hecho 8 de las 9 que hay en la Sierra de Córdoba y en la Vega y Terrazas del Guadalquivir. Me ha faltado la ruta circular por Trassierra y las dos que transcurren por la Campiña. La realización de dichas rutas a través de una naturaleza privilegiada como la que tenemos en la Sierra de Córdoba, sentirme libre y realizado de poder llegar a donde me propongo con la sola ayuda de mis piernas (y la combinación, en ocasiones, de los transportes públicos urbanos). Por si alguien aún no lo sabe, y aunque pudiera parecer increíble, soy una de las escasas personas del ámbito naturalista o ambiental que no tienen carnet de conducir. Nadie es perfecto. Yo me he acostumbrado a sentir la libertad que me da el depender de mis piernas y de ajustarme a los horarios e incomodidades de los transportes públicos. Y que conste que por el hecho de no tener carnet de conducir no me siento para nada inferior a nadie, realmente estoy en la misma situación que los grandes naturalistas de la Historia, ellos tampoco conducían y fijaos en todas las contribuciones que hicieron para la Ciencia. Al mismo tiempo que he disfrutado con la actividad física de la ruta me he deleitado hasta niveles equivalentes al de un orgasmo múltiple con la contemplación de las formaciones vegetales y con la sorprendente belleza del medio natural, y al mismo tiempo me he dedicado a fotografiar con gran exhaustividad los paisajes y elementos naturales más destacados en cada una de las rutas. Las fotos que he tomado durante el pasado año se cuentan por miles (en algunas rutas he contabilizado más de 500 fotos por ruta).

Siempre me he preguntado si algún día podría componer alguna canción con música y letra (con música ya compuse una en mi etapa rockera en la banda “República Líquida”, que mi amigo Juanma Delgado se encargó de poner título y letra: “Esencia de Nada”). Pues bien, hace menos de un mes, después de llevar ya un tiempo sin tocar la guitarra (prácticamente no la he tocado nada desde que en el otoño pasado mi colega Manolo “Ito” le cambiara las cuerdas), me dio por empezar a hacer sonar unos acordes y me salió una estrofa completa. El caso es que se puede considerar que tengo el primer esbozo de lo que será (espero) mi primera canción con letra y música. ¿Habrá que esperar mucho para completarla y ponerle título? Por ahora es una incógnita, el tiempo lo dirá. Estoy agradecida a Manuela por permitirme estar en el Oculto como en casa y poder tocar y cantar siempre que me ha apetecido, en compañía de amigos y conocidos. Ha sido una pena que dejara de regentar este local, pero me quedo con las magníficas experiencias musicales que allí he vivido.

Por último, y no por ello menos importante, quería agradecerle a mi amiga Elena Pérez Nadales todo el cariño y admiración que ha venido demostrando hacia mí. Me enorgullece haber inspirado una de sus magníficas entradas que periódicamente publica los lunes en el blog “Cuaderno de Laboratorio” y que haya confiado en mí para ilustrar expresamente una entrada relacionada con el mecanismo de salto de un tipo concreto de insectos.

En resumen, creo que me puedo considerar un hombre feliz. A pesar de no tener un duro y de los malos momentos que he pasado, el balance del año 2013 ha sido positivo, he salido airoso y fortalecido de la crisis, al menos en lo relativo a mi desarrollo y crecimiento personal. Me consta que se me presenta un futuro laboral incierto pero eso sí, casi con total seguridad va a dar un giro copernicano con respecto al camino hasta ahora recorrido, y estará más en consonancia con mis inquietudes que he podido poner en práctica el pasado año en mi situación de desempleado. En ese periodo de tiempo me he dado cuenta de que quienes me rodean me tienen en gran estima, mucho más de lo que yo hubiera podido nunca imaginar. Creo que me ha servido también para aprender a valorarme en la justa medida, me he dado cuenta de que es cierto eso de que quien siembra recoge. Aunque suene extraño (lo digo porque habitualmente la tendencia en la madurez es el estancamiento, el considerar que hasta aquí he llegado, que ya sé suficiente y he hecho todo lo que tenía que hacer en la vida), con casi medio siglo de vida a mis espaldas hoy me siento con energías renovadas y con las mismas ganas de aprender y de compartir conocimientos o incluso más que cuando empecé a estudiar la carrera de Biología, pero con un importante bagaje de experiencia acumulado a lo largo de mi vida, y sobre todo me siento muy orgulloso de poder contar con una red de amigos que me apoyarán incondicionalmente. Esto no ha hecho más que empezar ¿os apetece acompañarme en mi camino? Yo estaré encantado de teneros a mi lado. Gracias.

Rafael Tamajón Gómez, en Córdoba, a las 8:25 A.M.

2013: UNA ODISEA DE LA TIERRA (II)

Parte II: lo positivo.

He reservado la última parte de este resumen anual a la parte positiva del año 2013, que como veréis, ha sido bastante importante en el balance global, o al menos a mi me lo ha parecido. Esta parte positiva puede concretarse en los siguientes puntos:

A raíz de mi problema de salud gástrica de principios de año he ido mejorando mis hábitos alimenticios y ahora me encuentro genial, sin ningún tipo de molestia, y el resultado, en combinación con un modo de vida mucho más activo (que incluye andar mucho, sobre todo en rutas por el campo pero también por la ciudad), ha sido la pérdida de una considerable cantidad de peso, ya que he pasado de los aproximadamente 90 Kg de partida (hace un año) a los 67,5 Kg actuales. Entiendo que los que hace tiempo que no me ven y que siempre me han conocido con la curva de felicidad abdominal y una cara más o menos rellenita, se sorprendan e incluso lleguen a pensar en su interior que debo estar afectado por una enfermedad chunga o algo así. El caso es que tengo que explicar que esta pérdida de peso ha ido pareja a un aumento de la resistencia al esfuerzo y a una mejora de mi forma física (entre otras cosas, he bajado mis pulsaciones en reposo de unas 80 a unas 65). Me encuentro superbién, sin ningún síntoma de molestia gástrica o abdominal (atrás han quedado también mis recurrentes problemas con los gases), y no me han afectado ni gripes ni resfriados, creo que mis defensas están ahora bastante bien, a pesar de todo el estrés pasado en algunos momentos concretos del año.

Una de los grandes acontecimientos del año es que me he librado de mi jefe, demasiado autoritario y fanfarrón, absolutamente falto de empatía. Y quizás también me he librado de un trabajo que, aunque no me disgustara, no me permitía realizarme profesionalmente, y sobre todo de un trabajo en el que, a pesar de todo mi esfuerzo y sacrificio invertido para el provecho de un empresario, nunca se me ha valorado adecuadamente. Es más, lo habitual ha sido recibir ataques y broncas totalmente injustificadas y desproporcionadas, golpes directos intentando socavar mi autoestima y mi validez profesional. Creo que he aguantado demasiado, mi error fue acomodarme a tener un sueldo (supuestamente) asegurado sin pararme a pensar si lo que estaba haciendo me llenaba o me suponía un crecimiento personal o profesional. Sí, le estoy agradecido por haberme contratado en su momento y haberme permitido durante un tiempo poder disponer de dinero para viajar y mantener un cierto nivel de vida. Sería injusto también no reconocerlo. Ha sido mucho tiempo alejado de la Naturaleza, del contacto directo con la misma. Pero ahora, le estoy agradecido por haberme despedido, ya que aprovechando todo el tiempo libre disponible, he podido redescubrir cuanto me hacía falta volver a orientar mi actividad hacia dicho contacto directo, a salir a patearme el campo y disfrutar de la flora, la fauna, la geología, el paisaje, el aire puro.

He recuperado información zoológica que tenía relegada al olvido en algún rincón oscuro de mi casa o en mis cuadernos de campo. El responsable de esto tiene nombre y apellido: Florent Prunier. Un encuentro casual con él en un concierto de música clásica en un conservatorio de Córdoba me llevó a participar en completar ciertos aspectos de la redacción de un artículo sobre un sauzgatillo (Vitex agnus-castus) que iba a publicarse en el nº 3 de la Revista Arvicola, editada por la asociación “El Bosque Animado”, y ha incluir una comunicación personal en otro artículo de dicha revista en el que se trataba el tema de la pesca cooperativa en el cormorán grande (Phalacrocorax carbo sinensis). Por otro lado, estoy preparando varias notas breves sobre ardeidas (en concreto sobre avetorillo y martinete) para el próximo número de dicha revista, circunstancia que me ha hecho sentirme muy realizado al darle salida a una información recopilada durante el final de la década de los 80 y principio de la de los 90 del siglo pasado, coincidiendo con el último año de carrera (Ciencias Biológicas) y con mi ingreso en la asociación ornitológica GODESA.

He retomado mi interés por los insectos, siempre me interesaron tanto ellos como los arácnidos mucho antes que las aves. Ya en el instituto mis salidas al campo se centraban sobre todo en la observación de insectos y arañas aunque también me dedicaba a hacer algunos dibujos de algunos de ellos, sobre todo de escarabajos. El interés por las arañas no ha decaído prácticamente desde que ingresé en el año 2000 en la SEA (Sociedad Entomológica Aragonesa), en concreto en el grupo de trabajo sobre arácnidos, GIA (Grupo Ibérico de Aracnología), y a finales del verano he sido reelegido como presidente del mismo. Desde hace menos de dos meses he creado y administro la página de facebook de este grupo. 

Por otro lado, desde principios de año he participado activamente en el grupo de facebook de la SAE (Sociedad Andaluza de Entomología) y finalmente he ingresado en dicha asociación, entrando recientemente a formar parte de su Junta Directiva. Tengo que citar expresamente aquí la importancia de conocer en persona a Rafa Obregón, gran entomológo y mejor persona. Le estoy muy agradecido por la confianza que ha depositado en mí desde un principio y por su propuesta para entrar a formar parte de la directiva de la nueva etapa de la SAE, que actualmente preside. Poder participar en la revisión de una nota aracnológica para el Boletín de la SAE ha sido además un nuevo reto en mi vida y afortunadamente el resultado ha sido altamente satisfactorio para ambas partes. 

Por otra parte, a raíz de una quedada de la ROLA (Red de Observadores de Libélulas de Andalucía) en Doñana por invitación de Florent Prunier del Bosque Animado, a finales de primavera, decido ponerme manos a la obra y a recorrerme unos cuantos arroyos y charcas de la provincia de Córdoba (principalmente del término municipal de Córdoba), y así he pasado todo el verano y el otoño. En total he fotografiado 24 especies (todas menos una en la provincia de Córdoba, la restante, Sympecma fusca, en la de Ciudad Real). A estas especies hay que añadir otras observadas pero no fotografiadas, como es el caso de Aeshna cyanea, Anax imperator, A. parthenope, Boyeria irene y Cordulegaster boltonii, entre los anisópteros, y Lestes macrostigma, entre los zigópteros, esta última en el área de Doñana durante la quedada de la ROLA. O sea, una treintena de odonatos observados, algo más del 50% de la odonatofauna de la provincia de Córdoba. En la mayoría de los casos he podido conseguir fotos de macro aceptables –eso sí, con dosis infinitas de paciencia- incluso algunas yo diría que con un resultado excelente, siempre usando una cámara compacta con configuración de resolución de 10 megapixeles (la estoy amortizando y con creces, la compré en una oferta por 50 euros). Con  los datos obtenidos se procederá en el futuro a completar la actualización del Atlas de Odonatos publicado recientemente en el último boletín ROLA. Con los datos obtenidos en una excursión odonatológica a Sierra Madrona a finales del verano he participado en una nota breve sobre la presencia en Ciudad Real de la especie Trithemis kirbyi, que está experimentado una ampliación de su área de distribución conocida.


2013: UNA ODISEA DE LA TIERRA (I)

Aunque parece inspirado en una famosa novela de ciencia ficción (y su respectiva adaptación cinematográfica) en realidad el título de esta entrada viene a resumir perfectamente la aventura a la que me he enfrentado el año que acabamos de despedir. La vida en la Tierra es una odisea siempre pero algunos años lo es más aún si cabe. El 2013 ha sido un año bastante duro y complicado, por muchas razones, pero sin duda también me ha traído gratas sorpresas y recompensas. Estas últimas me han permitido lidiar la batalla y salir airoso de la zozobra reinante en un año marcado por la sombra de una crisis económica cuya realidad sigue siendo tristemente noticia, aunque nuestros gobernantes nos quieran vender la moto de la recuperación económica y de la salida de la misma.

Parte I: lo negativo.

El año empezó con unos meses de mucho estrés y agobio, tanto en el ámbito laboral como en el familiar. Me dejé la vista analizando y describiendo los caminos y fuentes públicas del término municipal de Córdoba, a la espera de que se sacara a concurso un importante proyecto promovido por el ayuntamiento de dicho municipio. De su adjudicación dependería la suerte de la empresa y por ende la mía (y la de mi compañero de trabajo). Desgraciadamente dicho proyecto quedó congelado y esto supuso que, solo cuatro meses después de mi reincorporación al trabajo, se produjera mi despido (el segundo y definitivo, el primero fue a finales de 2011, estuve casi un año parado para encargarme de cuidar a mi abuela, con demencia y encamada). Después de varios meses de trabajar a la espera de la citada adjudicación salvadora, en julio tuve que tomar la decisión de abandonar mi situación de irregularidad y dejar de trabajar sin remuneración (esta llegaría en cuanto la empresa tuviera la suficiente liquidez y solvencia). Un parado más en la triste estadística española (27,6%). Probablemente esta situación tuvo que ver en el problema de salud que tuve a finales de enero, en concreto estuve con una hemorragia interna durante una semana (no era la primera vez y por eso no me acojoné demasiado, sabía que sería algo pasajero) y con fuertes dolores de estómago. Con este antecedente y una pequeña anemia reflejada en la analítica que me hice me hicieron una endoscopia y me encontraron una úlcera duodenal. Recientemente, después de perder varias citas del especialista de Aparato Digestivo durante el verano, por fín descubrí que me salió positiva la prueba de la ureasa y que mi úlcera estaba asociada a la presencia de la bacteria Helicobacter pilorii. Para su erradicación he tenido que tomar durante 10 días varios antibióticos. A principios del año 2014 me harán la prueba correspondiente para comprobar el éxito en dicha erradicación.

Por otro lado, a principios de año, después de varios meses de briega con abogados y procuradores (con el astronómico gasto correspondiente), y de idas y venidas a las casas de los familiares herederos de la herencia de mi abuela, por fin se consiguió el auto de declaración de herederos y podemos pasar al siguiente asalto en esta historia interminable: la firma de la escritura de aceptación de herencia por parte de mi madre, de mi hermano y mía y de renuncia por parte de dichos familiares (dos hermanas, tres sobrinos y dos sobrinas). 

Atrás quedaron muchos berrinches y discusiones en mi casa por culpa de toda la mierda que hay en torno a estos asuntos hereditarios, pero aún no había terminado aquí nuestro drama. ¿Por qué digo esto? Bien, la renuncia de estos herederos a su parte proporcional del 50% del piso (mi abuela no dejó dinero en su cuenta corriente, bueno sí, -21 euros), concretamente del piso en el que hemos vivido prácticamente toda la vida mis abuelos, mis padres y mi hermano y yo, era en su mayoría desinteresada. Y así lo creíamos ilusamente –así nos lo hicieron creer en un principio, antes de empezar a mover la maquinaria legal para conseguir el 100% de la propiedad- ya que uno de los sobrinos, de cuyo nombre no quiero acordarme, dejó bien claro durante el proceso previo que su renuncia ante notario estaría supeditada siempre al cobro del 6% que le correspondía en la asignación de bienes (para que os hagáis una idea, unos 4700 euros). 

Acabado el proceso notarial, esta sanguijuela se puso en contacto telefónico conmigo y le comenté que estábamos a la espera de saber si nos habían aceptado la propuesta de pago aplazado de la importante cantidad que teníamos que abonar a la Consejería de Hacienda de la Junta de Andalucía (un atraco a mano armada sustentado en el Impuesto de Sucesiones y Transmisiones) y quedamos en volver a hablar del tema pasado un tiempo. 

Sin previo aviso, esperando una segunda llamada –quizás mi error fue no haberle avisado de cómo quedó el aplazamiento en el mismo momento de recibir las cartas oficiales- recibimos en nuestro domicilio una carta dirigida a mi madre y firmada por un abogado. Imaginad cómo se te queda el cuerpo cuando recibes una carta en la que se te advierte que si en el plazo de una semana no nos ponemos en contacto con su cliente para solucionar amistosamente la reclamación de la cantidad antes indicada –esto quedó por escrito en un contrato privado firmado entre mi madre y él en enero del pasado año-, procederían a demandar a mi madre, y esto implicaría tener que acudir a juicio. Ya le había advertido a este familiar que nuestra situación económica era bastante delicada con la intención de que recapacitara acerca del cobro de la cantidad requerida pero es que en ese mismo momento aún se había agravado: yo ya tenía bastante claro que no volvería a reincorporarme a mi empresa en la que había trabajado casi 7 años y que tardaría bastante en poder cobrar lo que se me debe (unos 6000 euros), y para más inri mi hermano también estaba en paro y con escasos visos de trabajar en un futuro próximo. El caso es que a pesar de todo esto, en la reunión que tuvimos con él en el despacho de su abogado y no aceptaron nuestra propuesta de pago diferido con cantidades pequeñas, así que nos vimos obligados a modificarla en parte, teniendo que abonar, de un día para otro, la cantidad inicial, a modo de señal, de 2000 euros, de lo contrario nos demandaría. Y del mismo modo nos dejaron claro que si cualquier mes no se le hiciera el correspondiente ingreso en el plan de pago previsto nos demandarían sin ningún tipo de contemplación. 

Vamos, como podéis comprobar, una auténtica sanguijuela, que en los años de enfermedad de mi abuela (su tía) ni siquiera se dignó a pasarse a verla o a llamar por teléfono a preguntar por su estado…Afortunadamente tengo una buena amiga que me ha echado una mano, y de este modo, después de unas llamadas telefónicas, pudimos conseguir la cantidad requerida (mi hermano también tuvo que recurrir a un amigo suyo). Le estoy eternamente agradecida por su ayuda, y ella me ha manifestado también su agradecimiento por el apoyo que en su momento le presté cuando pasó por malos momentos, no es necesario que de aquí nombres y apellidos aunque no me importaría hacerlo. 

Salvando las distancias, nos vimos metidos en un aprieto parecido al del protagonista de la película de Frank Capra “¡Qué bello es vivir!”, en el que cuando más lo necesitaba y más hundido estaba se produce milagrosamente la respuesta solidaria de la gente del pueblo a la que de alguna u otra manera ayudó a lo largo de su vida. Ahora nos preocupa el no poder afrontar, además de los pagos mensuales que nos quedan a lo largo de un año y pico para saldar la deuda, hay que hacer frente de un pago mensual de unos 600 euros en calidad de impuesto de sucesiones y donaciones (pago aplazado) y de plusvalía (en este caso es un impuesto municipal). Durante este tiempo los ingresos en casa han sido mi prestación por desempleo, la de mi hermano y la pensión de mi madre. 

miércoles, 27 de marzo de 2013

FLORA URBANA DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA, DISTRITO LEVANTE (IIIc): FEBRERO.


Triguera, mijo (Piptatherum miliaceum).

Muy común en pastizales y herbazales de Andalucía Occidental. Se distribuye por la Región Mediterránea, norte de África, suroeste de Asia, Región Macaronésica (Azores, Madera, Canarias); introducida en otras partes del Globo.
Planta perenne, con tallos de hasta 100 cm, erectos o ascendentes, estriados, glabros. Hojas con vaina glabra; lígula de 1-3 mm, pubescente; limbo de hasta 50 x 0,2-1,2 cm, plano o convoluto con la desecación, con haz marcadamente estriado y escábrido y envés liso. Panícula de 20-50 cm, piramidal, con parte superior péndula, muy laxa; eje generalmente liso; ramas verticiladas, erecto-patentes o patentes, flexuosas, capilares, escábridas; nudo inferior con 4-10 (17) ramas con todas las espiguillas fértiles. Espiguillas de 2,5-3,6 mm, frecuentemente violáceas. Glumas más largas que la flor, lanceoladas u ovado-lanceoladas, trinervadas, acuminadas, glabras; la inferior de 2,5-3,6 mm; la superior de 2,3-3,4 mm. Lema de 1,7-2,5 mm, trinervada, obtusa, glabra, con 1 arista terminal de 2-5 mm. Pálea tan larga como la lema. Anteras de 1-1,5 mm.

Panículas de triguera (Piptatherum miliaceum)

Poa, espiguilla, hierba de invierno (Poa annua).

En prados húmedos, bordes de acequias, arroyos y todo tipo de suelos más o menos encharcados y a menudo nitrificados. Muy abundante en Andalucía Occidental. Se distribuye por Europa, noroeste de África, Asia y Macaronesia (Azores, Madera, Canarias).
Planta anual, con tallos erectos, de hasta 50 cm, estriados, glabros. Hojas con lígula de 1,5-3,5 mm, oblonga; limbo de hasta 13 cm de longitud y de 0,5-7 mm de anchura, plano, con haz estriado, glabro o con margen escábrido. Panícula de 1,5-10 cm, más o menos piramidal, laxa, con ramas geminadas o solitarias. más o menos patentes en la antesis. Espiguillas de 3-6 mm, ovadas, con 2-6 flores. Glumas desiguales, con margen escarioso y nervios lisos o ligeramente escábridos; la inferior de 1,2-2,6 mm, ovado-lanceolada, uninervada; la superior de (1,8) 2-3,5 mm, elíptico-oblonga o romboideo-oblonga, trinervada. Lema de 2,5-3,5 mm, elíptico-oblonga, con 5 nervios y margen escarioso, glabra o pelusa sobre los nervios. Pálea algo más corta que la lema. Anteras de (0,6) 0,71 mm.


Panículas de Poa annua


Otra panícula de Poa annua

Poa infirma.
En prados, pedregales y lugares ruderalizados, muy abundante en Andalucía Occidental. Se distribuye por Inglaterra, Región Mediterránea, Irano-Turánica y Macaronésica (Madeira, Canarias).
Planta anual, con tallos de hasta 25 cm, erectos, estriados, glabros. Hojas con lígula de 0,5-2 (2,5) mm, truncada; limbo de hasta 6 (10) cm de longitud y de 1-2,3 (3,5) mm de anchura, plano, con haz estriado, glabro o con margen escábrido. Panícula de 1-4 cm, de contorno ovado o lanceolado, laxa, con 1-3 ramas por nudo, más o menos erecto-patentes en la antesis. Espiguillas de 2-4 mm, ovado-lanceoladas, con (1) 2-4 flores. Glumas desiguales, con margen escarioso y nervios lisos o ligeramente escábridos; la inferior de 1-1,5 (2) mm, ovada, uninervada; la superior de (1,2)1,5-2,2 (3) mm, elíptica, trinervada. Lema de 1,8-2,7 mm, oblonga, con 5 nervios generalmente pelosos y margen escarioso. Pálea algo más corta que la lema. Anteras de 0,2-0,4 (-0,5) mm.


Panícula de Poa infirma
 
Rostraria cristata.

Viaria, ruderal y arvense, muy abundante en Andalucía Occidental. Subcosmopolita.
Planta anual, con tallos de 3-46 cm, erectos o ascendentes, glabros. Hojas más o menos hirsutas, con limbo de 2-9 cm x 1,5-5 mm. Panícula de 0,7-8 cm x 4-15 mm, de contorno lanceolado, elíptico o más frecuentemente oblongo, a veces lobada; ramas escábridas. Espiguillas de 3-6 mm, con 3-8 flores, las 2 ó 3 superiores a veces estériles, recurvadas y endurecidas. Glumas glabras o hírtulas, desiguales; la inferior de 2-3,5 mm, triangular-lanceolada, uninervada; la superior de 2,5-4,5 mm, elíptica, trinervada. Raquilla con pelos de menos de 0,5 mm. Lema de la flor inferior de 3-5 mm, aguda o cortamente bidentada, glabra o hirsuta, frecuentemente tuberculada; arista de 0,3-3 mm, recta. Callo de aproximadamente 0,1 mm.


Panícula de Rostraria cristata
 
Vulpia geniculata.


Muy común en pastizales en Andalucía Occidental. Se distribuye por el oeste de la Región Mediterránea y por la Región Macaronésica (Madera y Canarias).
Planta cespitosa con tallos de hasta 75 cm, erectos o ascendentes, estriados, glabros. Hojas con lígula de 0,5-1 mm, truncada; limbo de hasta 10 cm de longitud y 0,5-4 mm de anchura, plano, convoluto en la desecación, con haz estriado, ligeramente pubescente y envés glabro, más o menos escábrido. Panícula de 4-21 cm, oblongoidea u oblongo-ovoidea, subunilateral. Espiguillas de 6-11 mm, con 2-4 (6) flores hermafroditas. Glumas tan largas o más cortas que las flores, con margen escarioso estrecho; la inferior de 2,5-6 (7,5) mm, subulada, uninervada, glabra o pubescente, generalmente con 1 arista corta; la superior de 6,5-10,5 mm, lanceolada, trinervada, glabra o más o menos ciliada o híspida, acuminada o con 1 arista corta. Lema de 5-7,5 mm, estrechamente lanceolada, con 5 nervios poco marcados, glabra o pubescente y 1 arista de 3-11 mm; callo de 0,1-0,2 mm, orbicular. Pálea de 4,5-5,5 mm, con quillas antrorso-escábridas. Anteras de (2) 2,5-3,5 mm.

Panícula de Vulpia geniculata

Centinodia, sanguinaria (Polygonum aviculare).


Indiferente edáfica, muy frecuente como ruderal, viaria y arvense en Andalucía Occidental. Cosmopolita.
Planta anual, con tallos de 10-60 cm, decumbentes o erectos. Hojas marcadamente desiguales, generalmente más largas que el entrenudo, con pecíolo de 2-5 mm, inserto hacia la base de la ocrea y limbo de 0,8-5,5 x 0,2-1,6 cm, elíptico, estrechamente elíptico u oblanceolado, con reborde más o menos marcado, fina e irregularmente papiloso-denticulado, agudo o subagudo, rara vez obtuso, a veces mucronado; ocrea más corta que el entrenudo, irregularmente lacinia¬da, con base parda. Cimas axilares, paucifloras, escasas o abundantes a lo largo de toda la planta, más densas en la parte terminal de las ramas, con brácteas foliosas bien desarrolladas y de mayor longitud que los entrenudos Periantio con 5 piezas de 2-4 mm, soldadas en el 1/4-1/3 (1/2) basal, persistentes, obtusas, verdosas o rosadas, con margen blanco o blanco-rosado estrecho. Ovario con 3 estilos muy cortos; estigma capitado. Aquenios de 2-3,5 x 1-2 mm, más cortos o ligeramente más largos que el periantio, trígonos, con pequeñas papilas en su superficie, pardos o negros.
Esta planta contiene sílice y taninos. En decocción está indicada para tratar la enteritis y las diarreas. También se usa para casos de bronquitis.


Detalle de las hojas y flores (incipientes, sin abrir) de centinodia (Polygonum aviculare)

Cenizo (Chenopodium murale).


Áreas ruderalizadas, cunetas, bordes de caminos, campos abandonados, jardines, huertas, costas, buitreras y querencias de animales. Muy frecuente en Andalucía Occidental. Probablemente nativa en la zona meridional de Eurasia; pero muy difundida hoy por las zonas templadas, subtropicales y tropicales del Globo (subcosmopolita).
Planta anual, farinosa, al final glabra, con tallos de 10-50 cm, erectos, generalmente verdes, a veces manchados de púrpura. Hojas de 1-6 x 0,2-4 cm, ovado-rómbicas; las superiores a veces estrechamente elípticas, cuneadas, agudas, irregularmente dentadas. Glomérulos con flores generalmente hermafroditas, a veces femeninas, en panículas axilares y terminales cortas. Periantio con 5 sépalos farinosos, aquillados, soldados en su mitad inferior. Androceo con 5 estambres, con filamentos de 1,2-1,5 mm y anteras amarillas de 0,4 mm. Ovario con 2 estigmas. Aquenios papilosos. Semillas de 1,2-1,4 mm, lenticulares, horizontales, de borde aquillado, negras.

Detalle de una inflorescencia de cenizo (Chenopodium murale)

 
Cenizo (Chenopodium opulifolium).

Muy frecuente en zonas ruderalizadas, estercoladas o contaminadas por aguas residuales, jardines, huertas, barbechos, labrantíos y arenales costeros de Andalucía Occidental. Se distribuye por el sur de Europa, norte de África, suroeste y centro de Asia, Macaronesia; adventicia en Norteamérica.
Anual, farinosa, verde o glauca, con tallos de 30-80 (100) cm, erectos. Hojas con pecíolo de 0,3-4 cm y limbo de 0,7-2,5 x 0,5-2,5 cm, al principio densamente farinosas por el envés y ligeramente por el haz; las inferiores y medias ovado-rómbicas, dentadas, a veces ligeramente hastadas en la base, o enteras; las superiores elípticas, cuneadas en la base. Glomérulos reunidos en panícula simple o ramificada, muy farinosa. Periantio con 5 sépalos soldados en la base, aquillados. Androceo con 5 estambres, con filamentos de 1,3-1,5 mm y anteras de 0,3-0,4 mm, amarillas. Ovario con 2 estigmas filiformes, incluidos. Aquenios papilosos.

Detalle de la inflorescencia de un cenizo (Chenopodium opulifolium)

Amor del hortelano, azotalenguas (Galium aparine subsp. aparine).


Ruderal y arvense, indiferente al substrato, muy abundante en cultivos, herbazales y matorral de sotobosque en Andalucía Occidental. Se distribuye por Europa, Asia y Macaronesia. Introducida en muchas regiones del Globo y actualmente subcosmopolita.
Planta anual con tallos de hasta 150 cm, trepadores, muy ramificados, marcadamente escábridos, con aguijones retrorsos en los ángulos y pelos serosos por encima de los nudos. Hojas de (10) 20-60 x (1,5) 3-8 mm, en verticilos de 6-8 piezas, oblongo-lanceoladas o espatuladas, abruptamente mucronadas, con aguijones retrorsos al menos en el margen y sobre el nervio. Inflorescencia estrechamente cilíndrica o subovoidea, con cimas parciales axilares de 1-7 Flores pediceladas. Corola blanquecina; lóbulos 0,8-7,4 mm, ovados o triangulares. Anteras de 0,1-0,2 mm, ovoideas. Ovario peloso. Mericarpos de 2,5-4 mm, densamente cubiertos de pelos setosos uncinados de base marcadamente tuberculada.
La infusión de las flores y otras partes se usa popularmente como astringente, aperitivo, diurético, antiespasmódico y galactógeno. Los principios activos identificados incluyen la asperulina y el ácido gálico. Para este uso, se la recolecta a principios de verano y se prepara la infusión hirviendo una cucharada de postre de las flores por cada taza de agua durante unos 10 minutos. Las semillas tostadas se usan como substituto del café; más raro es el consumo de los brotes tiernos como vegetal de ensalada.


Detalle de las hojas y de una flor de amor del hortelano (Galium aparine)

Saxifraga tridactylites.


Especie preferentemente calcícola, propia de suelos arenosos incipientes y rellanos de roquedos. Se distribuye por Europa, excepto el extremo norte, norte de África y oeste de Asia.

Rodal de Saxifraga tridactylites en la Avda. del Cairo
Planta anual, sin bulbillos de multiplicación. Tallos de 2-7 (9) cm, delgados, a veces ramificados en la mitad superior, puberulentos, con indumento glanduloso de 0,1- 0,3 mm. Hojas con pecíolo corto y ancho; las basales de 4,5-10 x 1,1-5 mm, espatuladas, enteras, rara vez dentadas, muy laxamente puberulentas; las caulinares de 3-7 (9) mm, semejantes a las basales. Flores de 2-3 (5) en cima laxa; las terminales con pedicelos de hasta 13 mm, 2-4 veces más largos que la flor. Sépalos de 0,5-1 (1,5) x 0,7-1 mm, triangular-ovados, pubescente-glandulosos. Pétalos de 1,8-2,5 x 0,6-1 mm, obovado-oblongos, obtusos, glabros.

Detalle de varias flores de Saxifraga tridactylites

 
Ortiga, ortiga larga (Urtica membranacea).


Nitrófila, ruderal, en cultivos, caminos y terrenos baldíos algo húmedos o sombreados, abundante en Andalucía Occidental. Se distribuye por las regiones Mediterránea, Irano-Turánica, Saharo-Indica y Macaronésica.
Plantas anuales, monoicas o dioicas. Tallos de 30-80 cm, simples, raramente ramificados desde la base. Hojas de 20-100 x 15-80 mm, ovado-redondeadas, con base redonda o débilmente cordada, con dientes aproximadamente tan largos como anchos; cistolitos alargados; haz glabro, salvo por pelos urticantes; envés laxamente peloso. Nudos con 2 estípulas triangulares. Pelos urticantes con pedicelo flexible de más de 1/3 de la longitud total. Flores en racimos simples; los masculinos de 30-90 mm, ocupando la parte superior en las plantas monoicas; los femeninos de 15-40 mm, ocupando una posición inferior.


Inflorescencias de una ortiga (Urtica membranacea) localizada en la Avda. del 28 de Febrero